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  • Indignación científica : Que no, coño... que no


    23/03/2015


    Envases de productos homeopáticos
    Hace unos días recibimos las conclusiones del metanálisis que el National Health and Medicine Research Council o NHMRC, había realizado sobre esa rama de la brujería que llamamos homeopatía. Sí, esa de las diluciones imposibles y las impregnaciones en bolitas de azúcar. Bueno, pues estos señores de las antípodas, tras analizar los 240 estudios mejor realizados por los anumeristas del azúcar, concluyen que la homeopatía no tiene ningún efecto superior al placebo. En ninguna de las condiciones que analizaron. Porque ya sabemos que el síndrome de la cartera llena sí que lo curan. O, a lo mejor, la sed.


    No voy a dedicarme a comentar el análisis del NHMRC en profundidad, porque ya lo han hecho otros mucho mejor que yo en otros sitios que podéis consultar para enteraros de lo que pone en el informe. Lo que voy a hacer es comentar lo molestos que son los proazúcar mojado cuando se deja claro que su religión es como las demás. Y como cualquier otro fanático religioso cuando se atacan las bases de su fe, se convierten en auténticas como moscas cojoneras intentando salir por un cristal cerrado: se dan una y otra vez de cabeza con la realidad más cruda.

    Con los homeópatas pasa como con los creacionistas: que las pruebas les dan igual. Su realidad alternativa es que unas bolicas de azúcar a las que se ha humedecido con un agua que "recuerda" aquello que se ha disuelto/diluído en ella, pueden tener algún efecto sobre el organismo que recibe dichos glóbulos dulces. Es más, tienen preparaciones (llamarlas "medicamentos" sería concederles una dignidad que no merecen y no pienso hacerlo) líquidas de alcohol o agua, que no todo son glóbulos en la viña de San Samuel. Y de la misma manera que los creacionistas vienen una y otra vez a mostrar los desacreditados y falsos halos de Polonio del físico Robert Gentry, los "huecos" de las series fósiles o los eslabones perdidos inexistentes, los homeópatas acuden una y otra vez al engaño de Benveniste y la degranulación de basófilos, los experimentos de Ennis, o las tesis de Emoto. Alguno más avispado, y que tiene alguna colección algo más grande, escoge un metanálisis que parece tener alguna entidad más, pero cuando se analiza a fondo se da uno cuenta de que sólo contiene datos de 24 estudios, 20 de los cuales están gravemente sesgados. Tanto como para que este metanálisis sólo sirva para limpiarse el culo.  

    Es más, muchos de estos fanáticos religiosos de San Hahnemann se dedican a escupir estudios sistemáticos y científicos que, según ellos, arrojan resultados favorables a la homeopatía. Además lo hacen a una velocidad tal que casi parecen un cañón Gatling. Al contrario que el arma de fuego, sus disparos ni alcanzan objetivos sensibles ni tienen poder destructivo alguno. Cuando uno abre dichos estudios y los lee, encuentra graves defectos: tiempos de seguimiento escasos, número de pacientes muy reducido, métodos inadecuados, dudosos o incluso poco éticos, resultados interpretados de forma ridículamente sesgada, parámetros acientíficos... Vamos, de todo menos lo que uno espera en un estudio científico serio: datos objetivos, limpios y significativos. En esos estudios se encuentran parámetros tan serios como "bastante mejor", "menos secreción" o "coloración ligeramente más oscura". Ahora, que si se lo haces notar, eres tú el que se equivoca, claro, porque, como todo el mundo sabe, valores como la carga viral o la concentración de x sustancia no son válidos para determinar la eficacia de la homeopatía.

    Sí, amiguitos, así es. El método científico actual no vale para la homeopatía. ¿Que por qué? Pues porque no demuestra que funcione. Si lo demostrara sería otro cantar, pero como la ciencia se empeña en decir una y otra vez que la homeopatía es un pufo como la copa de un pino, pues los métodos que emplee la ciencia para llegar a tal conclusión no valen. No importa las veces que lleguen a dicha conclusión; no importan las técnicas utilizadas; no importan los resultados. Importa que la homeopatía funciona, da igual lo que digan esos aparatos tan modernos, complejos, sofisticados y exactos.

    Pero no temáis, siempre hay algo en lo que se pueden escudar: las diluciones bajas. Sí, amiguitos. La homeopatía no es sólo las diluciones por encima del número de Avogadro y los remojones de los globulicos en dichas diluciones. También hay potencias bajas que llaman. Muchos se refugian en las concentraciones de 3CH o 6CH que usan algunos de sus preparados. ¿Problema? Que, como suele ser habitual, se usan para remojar las bolitas famosas. El resultado, como siempre, es que lo que te acabas tomando es únicamente azúcar. Un cálculo sencillo nos viene a demostrar que, por ejemplo, para encontrar el efecto terapéutico de una dosis de Digitalis purpurea (que son 25 mg), necesitamos tomar más de trescientos mil millones de envases de 40 gránulos que contengan  una potencia de 6CH. ¿No os lo creéis? Vamos a hacer el cálculo. ¿Listos?

    La masa molecular de la digitoxina, que es el principio activo de la Digitalis purpurea, es de 764,939 g/mol; Así pues, el efecto terapéutico se consigue con 3,2682x10-5 moles de digitoxina. Esto, multiplicado por el número de Avogadro, suponen 1,968177x1019 moléculas. Así pues, para conseguir un efecto terapéutico necesitamos casi veinte trillones de moléculas. 

    Pero, ¿cuántas moléculas de digitoxina tiene una preparación 6CH de Digitalis purpurea? Pues sabiendo que 1g de Digitalis contiene unos 0,002g de digitoxina y haciendo el mismo cálculo que antes, sabremos que 1g de Digitalis tiene 1,5745x1018 moléculas de digitoxina. Y en nuestra dilución 6CH, lo que tendremos son 1,5745 millones de moléculas por ml de dilución. Con este ml impregnamos un globulito de azúcar y lo dejamos secar. Así, un envase de 40 globulitos, contiene 6.298x107 moléculas de digitoxina. En todo el envase completo de la potencia 6CH.

    ¿Qué deducimos de aquí? Pues que si la digitoxina necesita 1,968177x1019 moléculas para tener un efecto terapéutico, al dividir este número de moléculas necesarias por el número de moléculas que contiene el envase de 40 globulitos, obtenemos que un paciente necesitaría tomarse 3,125083x1011 envases de nuestra potencia 6CH para que empiece a tener efecto terapeutico. Eso suponen más de 12 billones de globulitos por dosis. Exactamente 12500330263576 globulitos.

    Si todavía alguien cree que la homeopatía funciona, que pruebe a tomarse los doce billones de bolicas de azúcar. Ahora bien, el preparado recomienda tomar 2 glóbulos. Seis billones de veces menos que la dosis terapéutica. Eso sí, estudios que demuestren la eficacia de esas potencias utilizadas para humedecer los globulillos, ninguno. Ah, no, espera... que traerán alguno mal realizado, mal montado o mal evaluado. Que lo hacen. O te dirán que la Digitalis tiene muchas más cosas que sólo digitoxina. En esto último estoy de acuerdo. Otra cosa es que tengan efecto terapéutico, algo que es harina de otro costal. Y tendrán que demostrarlo en estudios científicos de verdad, no en sus revistuchas afines.

    Porque, por si fuera poco, los estudios que referencian se encuentran publicados en revistas como Homeopathy. Claro. ¿O qué pensábais? Si tu evidencia no es suficientemente sólida o válida como para que te la publiquen en una revista de verdad, sólo tienes que crear tu propia revista. Oh, por  supuesto que hay revistas que publican estudios sobre homeopatía, pero se cuentan con los dedos de las manos. Y las que lo hacen, en muchas ocasiones, lo hacen para demostrar la falsedad de los postulados de San Hahnemann, como ya hiciera The Lancet, British Journal of Clinical Pharmacology o el European Journal of Cancer

    Pero no os preocupeis, siempre tendrán algún estudio que se cuele en alguna revista con un índice de impacto decente. Estos estarán en los metanálisis que ya dicen que la homeopatía es como rezar a Santa Rita. Pero los esgrimirán como si fueran un escudo ante la razón. Lo malo es que estos también les quitan la razón. El "estudio del gobierno suizo" aparecerá antes o después en la discusión. Lo malo, es que ni es del gobierno ni les da la razón. Otro que no tardará en aparecer será que los chicos de The Lancet publicaron un metanálisis en el 97 que les encanta citar (y sus reevaluaciones, aunque sigan concluyendo lo mismo). El estudio del 97, publicado por Linde, concluye que el efecto de la homeopatía no puede deberse únicamente al placebo (algo que como veis, no significa que tenga una eficacia superior al mismo, sino que no se debe únicamente a él). Sin embargo, se les olvida decir que este estudio dice que no existen evidencias de que ningún tratamiento homeopático sirva para ninguna condicion; que tiene sesgos como para parar un camión; o que hacen falta más estudios en homeopatía, 'suponiendo que sean rigurosos y sistemáticos'. Que también lo dice el metanálisis.  La reevaluación del 2005 hecha por Shang, además, concluye que al eliminar el sesgo presente en los estudios sobre homeopatía, la evidencia sobre su eficacia se va al carajo. Vamos, que los estudios que se analizaron en el Lancet del 97 eran algo así como un camión de mierda. Y ya sabéis lo que pasa cuando algo se basa en un camión de mierda: que va al vertedero. 

    Aunque seguro que, ante esta afirmación, se agarrarán al clavo ardiendo del viejo adagio: la basura de un hombre es el tesoro de otro. Sí, amiguitos, sí lo hacen. ¿Que cómo? Bastará un ejemplo. El estudio de Shang en The Lancet que os comentaba antes dice que algunos análisis, que por otro lado también califica como de baja calidad, muestran un leve efecto sobre el placebo. ¿Significativo? No, claro. Pero "leve efecto no es lo mismo que ningún efecto". Parece lógico, ¿verdad? Hasta que uno ve los números. Porque si un placebo aumenta el título de anticuerpos de una muestra en, por ejemplo, 106 + 5 pg y el preparado azucarado lo aumenta en 125 + 20 pg, lo siento mucho, pero dicho efecto no puede cantarse como un "leve efecto". El dato es más alto, sí. Pero tras un análisis estadístico, no existe significatividad en dicha diferencia. Es más, tampoco hay significatividad si los datos fueran 106 + 5 pg y 120 + 10 pg respectivamente. Pero eh, es casi significativo, lo que quiere decir que es casi más efectivo que el placebo. ¡Vamos a vender azúcar a 2000 eurazos el kilo! O casi.

    Pero como no estarán nunca contentos hasta que siembren la duda en cualquier cabeza que tenga media neurona, no pararán ahí. Ahora les ha dado por la cuántica. Sí, amiguitos. esa rama de la física que es tan compleja de entender. Según la cuántica, y si yo no lo he entendido mal, no podemos obtener toda la información de un sistema que observamos sino sólo aquella a la que estamos atendiendo en un momento dado. Es lo que se llama principio de incertidumbre. Basándose en él, los homeópatrolls vienen a querer explicar el funcionamiento de la homeopatía con que no hemos dado con lo que debemos mirar. 

    Puedo estar de acuerdo con esta afirmación, al menos en parte. Me refiero a que quizá estemos mirando a otro lado y no veamos por ningún lado el mecanismo de actuación de los preparados homeopáticos. El problema es que por más que se mira y se remira, el mecanismo de actuación de los preparados homeopáticos no aparece por ningún lado. Y mira que se ha rebuscado: viola cualquier principio físico, químico y biológico relevante en la farmacología conocida. ¿La respuesta? No, no creáis que es ahondar más en el conocimiento de la homeopatía, la farmacología o la bioquímica no... Es inventarse una farmacología nueva. Una farmacología mística que pasa por hacer que las moléculas de agua en la que se humedecen los globulillos de azúcar conviertan la glucosa y la sacarosa en cualquier cosa que fuera que el agua usada para la humectación llevara disuelta. 

    En resumen: la homeopatía no tiene descrito ningún mecanismo de actuación compatible con la realidad; tampoco aparece por ningún lado; y tampoco ha demostrado eficacia ninguna. Así que, igual que los neohippies de las terapias alternativas invocan el principio de precaución para las vacunas, las ondas electromagnéticas o la química de síntesis, deberían invocar dicho principio hasta que el mecanismo mediante el cual la homeopatía pudiera actuar aparezca. Si es que lo tiene. 

    Pero en lugar de ello, en lugar de investigar dicho mecanismo, que sería malo para el negocio, lo que se hace es inventar un paradigma científico fuera de la realidad. Uno en el que el agua recuerda cualquier cosa que haya llevado disuelta siempre y cuando se la remueva de una forma concreta golpeándola contra una Biblia. O una silla de caballo. 

    Así que amigos homeópatas, dejad de dar por culo con vuestras chorradas publicadas en Homeopathy, vuestros pseudometanálisis y vuestras interpretaciones ridículamente sesgadas y dedicaos a demostrar cómo funciona la homeopatía. Hasta que lo hagáis, lo que hay es lo siguiente: que la homeopatía no funciona más allá del placebo. Y esto sí lo ha demostrado la ciencia con vuestros propios estudios.