¡Atención!, estas viendo el archivo de ¡Magufos! que corresponde a las publicaciones anteriores a 2016.
La nueva versión de ¡Magufos! está funcionando aquí: www.magufos.com.

  • Contra molinos de viento : Pifias afortunadas


    24/06/2013


    Existe una gran cantidad de ideas erróneas y falsas concepciones acerca de cómo funciona la ciencia entre el común de la gente. No sólo es fruto del desconocimiento, sino también de la manera poco realista de divulgar la ciencia en los medios de comunicación. Así, cuando la gente piensa en grandes descubrimientos científicos, piensa en el genio trabajando en solitario en su laboratorio luchando contra la "oficialidad" establecida, en lugar de la multitud de becarios, postdocs, profesores y técnicos aportando pequeños granitos de arena al conocimiento común hasta que se forma una montaña.
    Pero no va a ser sobre eso sobre lo que voy a hablar hoy, sino de otro mito ampliamente extendido. El del científico que sabe desde el principio a donde va dirigida su investigación y va enlazando pasos uno detrás de otro en línea recta hasta que exclama ¡Eureka!. Afortunada o desafortunadamente, eso no suele ser así. En ciencia real es muy normal tener que descartar líneas de investigación enteras porque los resultados no son los esperados, que los objetivos secundarios se conviertan en los principales, llegar a vías muertas y tener que deshacer el camino andado, etc. Pero también pasa que, errores y pifias cometidas en diversas circunstancias producen frutos que no se hubieran producido sin esos "errores". A veces sucede que esos errores inducen a investigar en direcciones que hubieran sido descartadas, o añaden elementos inesperados y que arrojan luz sobre ciertos fenómenos que hubieran quedado en la sombra si la investigación se hubiera realizado de forma impoluta. Veamos algunos ejemplos.
    Seguir leyendo en La Ciencia y sus Demonios.