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  • El Detractor : CUANDO LOS DIOSES ENCARNAN


    13/08/2010

    CUANDO LOS DIOSES ENCARNAN

    ¿Qué pensaría el lector si yo le asegurara que soy la encarnación de Dios? ¿Y si le dijera que en una vida pasada fui Jesucristo? ¿Y si le afirmara que puedo vivir por varios meses sin comer ni beber? ¿Me creería?, ¿qué estaría dispuesto a hacer por mí?, ¿seguiría mis enseñanzas y consejos?

    De lunes a viernes a las 15:30 horas se transmite por Cadena tres el programa La sobremesa, lo conducen Martha Figueroa y Héctor Suárez Gomís. Los conductores platican sobre diversos temas con sus invitados. En Las patillas de Asimov comenté sobre algunas participaciones de Daniel Muñoz, a quien invitan con cierta frecuencia (ver aquí y aquí).

    Al escuchar a Muñoz uno se pregunta si habrá seudociencia en la que no crea. Y no se trata de un comentario malintencionado, el hombre habla de conspiraciones para ocultar la presencia de civilizaciones extraterrestres en la Tierra, abducciones, implantes extraterrestres, niños índigo, estigmatizados, reencarnación, profecías de Nostradamus, las capacidades psíquicas del “profeta durmiente” Edgar Cayce, canalizadores (antes se les llamaba mediums), etc. Como si no existiera información crítica sobre estos temas. En su momento –cuando era parte del equipo de Jaime Maussán- defendió la autenticidad de la película de la supuesta autopsia extraterrestre (y como ya expresé aquí, aquel “parteaguas en la historia del ser humano” ha tomado su verdadero valor).

    El día de ayer Muñoz se presentó en La sobremesa para hablar de (¡agárrese!) “las encarnaciones divinas”. ¿Ha escuchado usted de los hombres dioses?, ¿le suenan los nombres de Sai Baba o del reverendo Moon?

    Héctor Suárez G. y Daniel Muñoz hablaron largo y tendido sobre las personas que aseguran ser la encarnación de Dios. ¿Se trató el tema de forma responsable?, ¿se informó o se desinformó? Juzgue el propio lector.


    Creencias de todos colores y sabores: reencarnación, canalizadores, hombres-dioses...

    La reencarnación nos sucede a todos, no es que le suceda sólo a algunos, dijo Muñoz. Luego agregó que estaba probada científicamente, a esto Gomís asintió. Pero ¿qué significa lo anterior?, ¿cuándo podemos afirmar que algo ha sido comprobado por la ciencia? De esto escribiré en una futura entrada. Por ahora sólo diré que no hay que confundir las creencias y las opiniones personales de algunos científicos con la postura de la comunidad científica. Por ejemplo, Adolfo Orozco Torres es un físico que trabaja en el Instituto de Geofísica de la UNAM. Él cree que hay evidencia científica de que la imagen de la llamada Sábana Santa se formó cuando Jesucristo resucitó. Está en su derecho de creerlo, pero debe quedar claro que es su postura y no la del Instituto de Geofísica o la de los físicos mexicanos.

    Tanto Muñoz como Gomís reconocieron que hay mucha charlatanería en estos temas, sin embargo, no aclararon cuál es el filtro que se debe aplicar para reconocer entre conocimiento y fraude. Y es que después de escucharles decir lo anterior uno podría imaginar (bueno, la verdad no) que se mostrarían estrictos con aquellas afirmaciones que dan por buenas, pero no fue así. Por ejemplo, ambos dijeron que las encarnaciones de Buda pueden ¡vivir sin comer ni beber!
    Se presentaron las imágenes del niño que supuestamente permaneció sentado sin ingerir alimentos durante meses, el lector puede encontrar detalles aquí.

    Otro caso que se mencionó –si no me equivoco- fue el de el fakir Prahlad Jani, mejor conocido como Mataji. Este caso -tal y como se afirmó en noticiarios tan serios como el de Laura Barrera en Canal 22- cuenta con respaldo científico. Mataji no ha probado alimento en 74 años. Increíble pero cierto, los científicos que investigaron no encontraron evidencia de fraude.

    Bueno, eso es lo que el fakir quería que creyéramos, la verdad es que no hay ninguna corroboración científica de tal milagro. Acá Mauricio-José Schwarz explica todo, y además reflexiona sobre las implicaciones que tendría en la vida real –un mundo en el que, entre otras cosas, millones de personas padecen hambruna- un milagro como ese.

    Hablaron elogiosamente de J. Z. Knight, quien canaliza a “Ramtha”, un espíritu de 35 000 años. Aunque no quisieron manifestar una opinión acerca de la supuesta canalización, sí dijeron que mucha gente se ha beneficiado espiritualmente con sus enseñanzas. ¿Qué podemos aprender de esta señora? Cómo aplicar la mecánica cuántica -o sea la física de las partículas elementales- en la superación personal, entre otras maravillosas cosas. Por aquí puede encontrarse algo sobre el engañoso documental de la secta: ¿Y tú qué sabes?

    Por otro lado, Carl Sagan en El mundo y sus demonios escribió algunas cosas sobre cómo poner a prueba a esta canalizadora y sobre sus "extraordinarias" enseñanzas:

    "Si fuera realmente alguien de hace 35.000 años, podríamos aprender mucho sobre hace 35.000 años. Por tanto, de una manera u otra, o Ramtha es realmente alguien de hace 35.000 años, en cuyo caso descubriremos algo sobre ese periodo (que es anterior a la glaciación de Wisconsin, una época interesante), o es un farsante y se equivocará. ¿Cuáles son los idiomas indígenas, cómo es la estructura social, con quién más vive Ramtha (hijos, nietos), cuál es el ciclo de vida, la mortalidad infantil, qué ropas lleva, cuál es su esperanza de vida, qué armas, plantas y animales hay? Dinos. En cambio, lo que oímos son las homilías más banales, indistinguibles de las que los supuestos ocupantes de los OVNIs les dicen a los pobres humanos que afirman haber sido abducidos por ellos."

    Suárez afirmó que Osho fue ¡el filósofo más importante del siglo pasado! Seguro las obras de Bertrand Russell y Ludwig Wittgenstein, por poner sólo dos ejemplos, son pequeñas frente a las enseñanzas del gurú. O tal vez el conductor por filosofía quiso decir “enseñanzas espirituales”. ¿Qué tan espiritual era Osho? Schwarz cuenta cosas bastante interesantes de este “maestro espiritual” en esta entrada de su blog.

    Tanto Muñoz como Suárez dijeron que no era tan importante si estos personajes son o no realmente la encarnación de alguna deidad o si J. Z. Knigth realmente canaliza o no a Ramtha. ¿Qué es lo importante? El contenido de sus mensajes (o sea sus enseñanzas espirituales) y sus obras.

    Simplemente no estoy de acuerdo. Si no, responda el lector: ¿Qué pensar de un sujeto que asegura ser Dios o la reencarnación de Jesucristo? ¿No es peligroso creer algo así? Después de todo, ¿qué límites se pondría a sí mismo un pobre diablo que cree ser una divinidad?, ¿y cuál sería el límite para alguien que piensa que está junto al mismísimo Dios? ¿No deberíamos tratar como farsante a cualquier sujeto que diga ser un dios encarnado, independientemente del contenido de sus enseñanzas?

    No hay más que echar un vistazo a algunos de los hombres-dioses para darnos cuenta de lo peligrosos que pueden ser.


    Líderes infalibles

    En su libro El poder de las sectas Pepe Rodríguez dice que en las entradas de las salas de meditación de la secta de Soho aparecía el siguiente letrero: “Deja aquí tu mente y tus zapatos”.
    Uno de los testimonios que presenta es el siguiente:

    “Yo creía, bueno, entonces yo tenía la certeza de que era así, que él era la divinidad personificada. Estar cerca de él, aunque sólo fuera verlo pasar furtivamente dentro de algunos de sus Rolls Royce, me producía un estado de éxtasis. Mis compañeros de secta me habían hecho adquirir consciencia de mi privilegio de conocer a dios personalmente, y yo hubiese dado mi vida por él. Ahora sé que Rajneesh no es más que un chiflado, muy culto y cautivador, eso sí, que vive de incautos como yo.”


    Sobre cómo los fans incondicionales de los hombres-dioses abandonan el juicio crítico Rodríguez escribe:

    En todas las sectas, de forma más o menos explícita, se prohíbe o, al menos, se dificulta extraordinariamente, que los adeptos puedan razonar y analizar de forma independiente sus situaciones cotidianas., personales o no.

    El líder o, en grupos grandes y estructurados, aquel en quien él delegue y autorice, ya se encargará de pensar y decidir por todos ellos.

    El adepto sectario no sólo acata el obedecer sin crítica alguna las órdenes de los líderes o de los “hermanos mayores”, de aquellos que llevan más tiempo que él en el camino de la Verdad, sino que, también, se somete a vivenciar su propia realidad cotidiana a través del filtro doctrinal monolítico y manipulado.

    Toda su percepción de la realidad la hace a través de clichés doctrinales, que son frases cortas, contundentes y claras que sustituyen a los complicados, aunque cotidianos, procesos de elaboración mental. Los clichés son preparados para los líderes sectarios a partir de fragmentos de su doctrinario y de sus propias órdenes y deseos del momento. Un cliché es absorbido sin crítica alguna por el adepto y se convierte inmediatamente en “su” propio pensamiento o mecanismo para analizar la realidad. De ahí el aspecto mentalmente (y, con frecuencia, físicamente) uniforme que ofrecen muchos sectarios.

    Es habitual, en todo este tipo de sectas, que la propia doctrina base (DB) obligue a considerar al líder, y al resto de los mandos, como seres a los que se debe obediencia ciega y cuyos comportamientos no admiten crítica o análisis.

    En todas las sectas, estando reglamentado o no, la verdad es que no se mueve una hoja sin que el líder lo sepa y/o lo haya autorizado.

    La autoridad del líder sobre su grey es omnímoda, cosa que no ofrece demasiado buen pronóstico cuando éste es un sujeto desequilibrado, ya que entonces tiraniza todos los aspectos de la vida de los adeptos, explotándolos económica o sexualmente, para su disfrute personal, y anulándoles, en general, cualquier tipo de derecho humano reconocido. Su enfermiza personalidad es la única voluntad que gestiona la vida de quienes lo adoran.

    Los líderes sectarios, del tipo que sean, saben perfectamente que apoderarse del control de la mente de un adepto no sólo es hacerlo de su alma (en caso de que exista), con mucha más rentabilidad, este logro se traduce en una explotación ilimitada de su capacidad de trabajo y de su cuenta corriente.

    Un hombre-dios cree ser infalible. Sus seguidores lo creen infalible. ¿Cómo contradecirlo?, ¿cómo dudar de su sabiduría, de su bondad?. Ahí está lo peligroso.

    El pensamiento crítico -que cuestiona todas las ideas y que considera que nadie es inmune a la crítica- es nuestra mejor defensa.


    Una cuestión de jerarquías

    ¿Por qué hay quien cree en la existencia de hombres-dioses?, ¿cómo es que un sujeto llega a ser considerado la encarnación de alguna divinidad? La respuesta de Pepe Rodríguez es la siguiente:

    El ser humano, presuntuosamente considerado como un primate superior, arrastra comportamientos de sumisión/devoción prototípicos de los mecanismos de relación social de cualquier manada de primates terrestres. La relación del humano con el líder, en su base, eso es en lo esencial, no difiere sustancialmente de la que un mandril sostiene con el macho dominante de la manada, conocido en Etología como sujeto Alfa. Éste logra los mejores alimentos, las ramas más cómodas, las mejores hembras, etc., a cambio de dar seguridad y guía al resto de la manada. Su poder y autoridad se basan en su aparente calidad de dominador del entorno de supervivencia del grupo. Y por ello pasa una sustanciosa factura.

    El humano, debido a su dimensión intelectual, a su capacidad de raciocinio y abstracción, ha ampliado el campo de la inseguridad hasta lo intangible, con lo que sus necesidades de supervivencia han adquirido aspectos tan notables que han dominado la historia y la evolución de la especie.

    En un determinado momento de su devenir histórico, el aprendiz de ser humano empieza a variar el sustrato de sus miedos e inseguridades. Ya no le angustia tanto la posibilidad de no encontrar alimento, o de que él mismo pueda convertirse en manjar de algún otro depredador de su ecosistema, como el hecho de devenir consciente de estar inmerso en una fenomenología que ni controla ni, mucho menos, entiende.

    Es en ese momento cuando se acude en busca de un marco de respuestas/referencias que aporten seguridad. Y ese primate de columna vertebral erecta (dentro de un orden), falto de norte, dirige su mirada y su angustia hacia el sujeto Alfa.

    La privilegiada capacidad de abstraer, espoleada por la necesidad de adquirir seguridad, llevará a la invención de los sujetos Super Alfa, de machos todopoderosos situados más allá del tiempo y del espacio, detentadores de todas las soluciones y de todas las respuestas ya que, en definitiva, a ellos se atribuye el ser la causa y el efecto de la fenomenología que los hizo necesarios. En una palabra, la ignorancia de lo humano había generado la sabiduría de lo divino. Cualquiera que, de entonces en adelante, se presentase como enlace entre ambos mundos e intérprete de sus anhelados designios, podrá obtener de la manada humana sus valores más cualificados: sus bienes y su propia vida.

    Las sociedades han evolucionado mucho. La ciencia y la técnica han aportado un marco racional de seguridad que podríamos tildar de suficiente pero, sin embargo, ese primate que dejó la liana para volar en Jumbo sigue necesitando de Super Alfas de las más variadas especies y colores.


    Los escépticos de la India

    Hubiera estado mejor que en La sobremesa se hablara sobre los racionalistas de la India.

    En abril del 2005 la revista Quo publicó un artículo titulado ¿Estamos rodeados de falsos gurús? Charlatanes que se enriquecen con tu vida espiritual. El artículo es estupendo.


    Los escépticos de la India suelen dar giras para despertar el espíritu crítico de la gente. Para ello llevan a cabo una representación en la que hacen creer a los espectadores que están ante hombres dioses. Uno de ellos –por ejemplo- cura a una muchacha poseída por un demonio. Saca al espíritu maligno del cuerpo de la joven y lo introduce en un coco, cuando el coco es colocado en el suelo, éste comienza a moverse de un lado a otro. Al final, cuando el público está convencido de haber presenciado fenómenos sobrenaturales, los “hombres dioses” explican cómo han realizado la actuación (el coco se mueve porque previamente lo han preparado y le han metido un ratón).

    De igual forma, explican a las maestras de escuela cómo se realizan algunos trucos (como meter la mano al plomo fundido) para que ellas, a su vez, lo expliquen a sus alumnos. Esta forma de enseñar escepticismo comenzó a practicarse gracias al antigurú B. Premanand (que fue descrito como “el hombre que llevó el racionalismo a las masas”). Premanand, en su libro, Ciencia contra milagros, explica cómo doblar cucharas, comer vidrio, escupir fuego y leer la mente.

    Un continuador de la obra de Premanand es el señor Vikram, quien hace “cirugías psíquicas” (como se ve en la imagen), aparece vibhuti o ceniza sagrada y escupe fuego (lo hace colocando en su lengua un trozo de alcanfor).




    Sai Baba -uno de los hombres dioses- afirma que los milagros son su tarjeta de presentación. Premanand le contestaba diciendo: No, no lo son. Son trucos baratos (el antigurú escribió el libro Crímenes en la habitación de Sai Baba).

    La “Madre de los Abrazos” es una mujer a la que se le ocurrió la estúpida idea de que es capaz de ¡curar con sus abrazos! Según los escépticos de la India, económicamente en 20 años ha logrado lo que a Sai Baba le llevó 60. Premanand cuenta que cuando la Madre de los Abrazos quiso abrazarlo, él se negó; ella le dijo que era su madre, él le contestó que ella nunca lo había amamantado. Muchos se desmayan cuando los abraza la “mujer santa”. Premanand afirma pícaramente: “Tiene mucho, mucho busto.” En otra ocasión se enfrentó al misterioso caso de la lámpara que ha ardido sin aceite por más de 20 años. Premanand y sus amigos pidieron que se les permitiera examinarla, algo que se les negó; ante esa negativa pidieron que sólo la inclinaran un poco, a esto sí accedieron, ¿y qué sucedió?, Premanand afirma: “Salió aceite... Hasta allí llegó la cosa. Pero dejen que pasen otros diez años.”