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  • El Detractor : Bienvenido al club de la desmitificación


    19/08/2010

    Bienvenido al club de la desmitificación

    ¿Por qué el nombre de “El detractor”? El término debunker puede ser traducido como refutador, desmitificador o detractor (o agente de la CIA, según los más radicales). En cualquier caso se trata de un término despectivo. Pero vayámonos por partes.

    A estas alturas del partido queda clara la razón por la que los ufólogos no han podido presentar pruebas irrefutables de la presencia de civilizaciones extraterrestres en nuestro planeta: por un lado los extraterrestres no están interesados en establecer contacto abierto con la humanidad (en caso contrario, ya lo habrían hecho), y por otro existe una conspiración para ocultar su presencia (sobre los alcances de esta conspiración ver aquí y aquí). Así, tanto los hombrecitos grises (o verdes) como los hombres de negro les hacen la vida de cuadritos.

    Para algunos “investigadores” los hombres de negro son extraterrestres, para otros agentes del gobierno norteamericano. Y si bien no hay un acuerdo en cuanto a su origen, sí lo hay en cuanto a sus intenciones: acallar a los testigos y a los ufólogos, y apoderarse y destruir las evidencias irrefutables de la presencia alienígena.

    They Knew Too Much About Flying Saucers (1956) de Gray Barker fue el libro en el que por vez primera se habló de los hombres de negro. Sin embargo, fue Albert K. Bender el inventor de estos personajes. Comenzó a hablar de ellos en 1953. Bender sabía toda la verdad sobre los platillos voladores –bueno, eso aseguraba-, pero no podía revelarla porque había sido amenazado por tres extraños hombres vestidos de negro. Las especulaciones no se hicieron esperar. Finalmente, y después de que otros “investigadores” fueran acallados, Bender contó todo en su libro Flying Saucers and the Three Men (1962). El excéntrico Bender aseguró que los hombres de negro eran seres de otro planeta cuya misión consistía en extraer del fondo del océano una sustancia que necesitaban. Ahora podía escribir todo lo que sabía, pues la misión se había cumplido y los extraterrestres se habían ido de nuestro planeta. Así nació la tontería de los hombres de negro.

    Pero, contrario a lo asegurado por Bender (que los extraterrestres ya se habían ido), muchos ufólogos y testigos siguieron (y siguen) recibiendo las incómodas visitas de los hombres de negro. Y es que en los cuentos ufológicos siempre han resultado muy convenientes; cuando un “investigador” se siente presionado para presentar las pruebas irrefutables que dice tener, puede echar mano de los Men in Black (MIB).

    Saber demasiado de ovnis y extraterrestres puede ser muy peligroso. Los hombres de negro no se tientan el corazón para desaparecer cualquier evidencia importante que caiga en las manos de los interesados en el tema. Al parecer Rodolfo Garrido -asesor pseudocientífico de Jaime Maussán- ya recibió la visita de estos personajes, quienes hace algunos años robaron parte de la información de sus archivos (se sospecha de los MIB porque no robaron otras cosas de valor -como artículos electrónicos-, sólo los archivos de sus investigaciones). Aunque poco después recibió una llamada de un extraterrestre que le dijo “eres un buen alumno”, o algo así.

    ¡Vaya que es difícil ser ufólogo! No solamente tienen que temer la visita de los hombres de negro, también tienen que enfrentar los embates de los debunkers.


    ¿Qué es un debunker?

    Oscar García, en su artículo (aparecido en el número 3 de la revista Perspectivas Ufológicas) sobre el mítico “ovni del eclipse” (en realidad el planeta Venus, ver aquí, aquí y aquí), transcribe parte de un debate televisivo que se llevó a cabo a principios del lejano 1992. Jaime Maussán explica rápidamente lo que es un debunker.

    Unos minutos después comienza el debate y sobre el “OVNI” del eclipse Luis Ramírez Reyes le lanza una pregunta a Maussán con el obvio fin de “robar cámara”, pues su cuestionamiento, por más que le busco, no tiene razón de ser...

    -Jaime, ¿no tiene un parecido al OVNI de George Adamski, por ejemplo?

    -No, le vemos un parecido al de Paul Villa de 1977 (sic), en Nuevo México –contesta Maussán.

    -Pero cuidado ahí porque Paul Villa se demostró que es falso –le replica Luis Ruiz Noguez.

    -¿Quién lo demostroooó?

    -William Spaulding.

    -Siempre se dice “se demostró”, ¿quién lo demostró?, ¿tú lo demostraste?, ¿lo viste?, ¿lo sabes?

    -Spaulding.

    -Bueno, okey, está demostrado. Se parece a eso OVNI falso. En este caso no estoy queriendo discutir si porque aquel era falso éste es falso, que quede muy claro...

    -No, yo te estoy diciendo que cuidado, que no lo compares porque el otro es falso y para que no haya confusiones y que después yo te diga que éste es falso porque se parece.

    -Spaulding es uno de los llamados debukers. Es un agente que escudado en la forma de investigador siempre ha tratado de desvirtuar todo lo que se le ha presentado, o al menos en el 95, 99 % de los casos, y al otro simplemente dice que no sabe, pero tampoco los respalda... ¡Es un lobo con piel de oveja!

    Otros escépticos han sido señalados como agentes o debunkers. En 1992 Salvador Freixedo fue entrevistado por el mismo Oscar García (la entrevista apareció en el número 1112 de Duda. Lo increíble es la verdad). García le preguntó su opinión sobre Billy Meier, Freixedo dijo que lo consideraba un caso auténtico aunque había quienes querían desprestigiarlo, finalmente agregó:

    Por aquí anda Philip Klass... ¿Quién le paga a Philip Klass? Le paga la CIA, no lo dudes por un segundo, él es el sucesor de Donald Menzel.
    Donald Menzel era uno que hacía igual que él hace 20 años, tardamos nosotros 20 años en caer en la cuenta, en descubrir un día en una nómina de la CIA que él era pagado por ellos, a él le decían: “usted desacredite a todo el mundo”, y es lo que hace Philip Klass ahora, diciendo estupideces, ellos creen que todo el mundo es tonto y sólo ellos son listos.


    -¿Has platicado con Philip Klass aquí en la universidad?

    -No, no, es que no me tomo ni el trabajo, es gente cerrada de moyera, no quiero, además es mala uva lo que traen, puedes ir y decirle 40 mil casos, se preguntan ¿cómo va a ser hoy día un fenómeno...? No admite esto, no admite lo otro. Pero que digan, el fenómeno existe, realmente hay objetos que no sabemos que son... pero no admiten eso siquiera.
    A él le han dicho: “usted niegue todo, absolutamente”. Mira tienes otro caso; era Hynek, estaba como él, estaba en el proyecto Libro azul, Hynek estaba como él, aparece firmando algunas mentiras –por ejemplo en el proyecto Grudge, me parece- aparece su firma diciendo que dos y dos son cinco, entre otras muchas cosas, pero eso sólo duró unos pocos años, porque como era un hombre honesto dijo: “no, esto no puede seguir”; se salió del asunto y empezó a trabajar honestamente, ¿quieres otro caso? El doctor James McDonald, ¿qué le pasó?, lo mataron, porque a McDonald no le dijeron: Mira, en el proyecto del doctor Condon vamos a decir que los OVNIs, todo es mentira, no, le dijeron vamos a investigar el fenómeno OVNI, él dijo muy bien vamos a investigarlo, cuando se empezó a dar cuenta de que todo se manipulaba, una semana después tenía un tiro en la cabeza, le pusieron la pistola a un lado para hacer parecer que se había suicidado (...) por eso te digo que con tipos como Philip Klass que voy a andar hablando.


    El saludable hábito de desmitificar

    En 1983 Martin Gardner comenzó a escribir una columna en la revista Skeptical Inquirer. Dicha columna originalmente se llamó “Notas de un observador de los fenómenos psíquicos”, pero como Gardner deseaba discutir asuntos fuera del campo de la investigación psíquica cambió el nombre a “Notas de un observador de lo marginal”.

    La primera parte de su libro La Nueva Era (Alianza Editorial) está integrada por las 19 primeras columnas que escribió, la segunda parte contiene artículos aparecidos en otras revistas. En su novena columna habla de la desmitificación.

    ¿De dónde viene el término debunker? Explica Gardner:

    “El origen de la palabra ‘bunk’ (la raíz de ‘debunker’) es divertido. Da la casualidad de que vivo a unas pocas millas de Buncombe County, en las montañas de la North Carolina occidental. Allá por 1820 el representante del condado en el congreso de los Estados Unidos tenía la costumbre de dormir a sus colegas con largos discursos ‘para Buncombe’. Abreviada a ‘bunkum’ o ‘bunk’, la palabra se convirtió en un sinónimo de pretenciosa palabrería política. En los diccionarios actuales bunk se define como absurdo y debunking (aquí traducido por –el acto de- desmitificar) como el desenmascaramiento de un engaño o falsedad. ¿Quién podría hacerle una objeción a eso? Sin embargo, puede ser que debunk (desmitificar) esté convirtiéndose en un reproche, como la vieja palabra muckraker (el que saca a la luz conductas reprobables de personas importantes), actualmente reemplazada por la más dignificada ‘reportero investigador’.”

    Decía al principio que el término debunker puede ser traducido como refutador, desmitificador o detractor, y con éste se suele descalificar a los escépticos.

    A pesar de ello el fallecido paleontólogo Stephen Jay Gould, en su libro La falsa medida del hombre (un ataque contra las ideas que relacionan la inteligencia con la raza, el sexo o la forma de la cabeza) incluyó un apartado titulado La desmitificación como una ciencia positiva. El paleontólogo (a quien Lisa Simpson le pide que analice el fragmento de un supuesto esqueleto de un ángel, ya que está segura de que es un fraude, ¿recuerdan el capítulo?) consideraba que la desmitificación no sólo es algo admirable sino que es esencial para la buena salud de la ciencia.

    Por su parte Gardner reflexiona: “Cuando los defensores de una pseudociencia quieren reprender a los críticos, les gusta llamarlos ‘desmitificadores (debunkers)’. Quieren dar a entender que los desmitificadores no son escépticos de mente abierta, ávidos de saber la verdad. Los escépticos son acusados de confiar sobre todo en el insulto en vez de hacerlo en los argumentos racionales. ¿Deberíamos los escépticos sentirnos ofendidos cuando se nos acusa de practicar la desmitificación?”

    “Debunker” y “escéptico” no son exactamente lo mismo. Los creyentes al menos reconocen que algunos escépticos son honestos; pueden estar equivocados, pero no se duda de su honestidad (Jacques Vallée hasta los considera valiosos e importantes dentro de la ufología; aunque hay radicales –o sea fanáticos- que no están de acuerdo con él). A los escépticos les interesa comprender la realidad, por ello es que tratan de ser cuidadosos en sus argumentos. Pero “a los debunkers no le interesa la verdad sino desprestigiarnos”, suelen pensar los ufólogos.

    Gardner explica que los buenos desmitificadores deben esforzarse lo más posible en entender lo que desmitifican y evitar en la medida de lo posible cometer errores.

    Algo que he aprendido al husmear en estos temas de los ovnis y lo supuestamente paranormal es que basta con practicar un poco la desmitificación (o sea hacer unas cuantas preguntas críticas) para que comiencen a desmoronarse muchas de las maravillosas historias que nos cuentan los investigadores de lo insólito.